La Pastoral Social de la Iglesia Católica, a través de una iniciativa que busca integrar socialmente a los trabajadores denominados «Naranjitas», propone que estos individuos dejaren de cumplir únicamente tareas vinculadas al cuidado de vehículos y pasen a desempeñarse como servidores públicos calificados. Entre las posibles funciones que se contempla para ellos, se destacan reportar baches en la vía pública, fallas en los sistemas de alumbrado, problemas de limpieza o incluso capacitarse como guías turísticos. Además, se sugiere la formalización de la actividad mediante un registro obligatorio, con censo, asignación de zonas y seguro de accidentes, lo que permitiría a los «Naranjitas» organizarse en cooperativas.
Según el Arzobispo Ángel Rossi, este planteo busca evitar una prohibición total del servicio, entendiendo que se trata de una realidad instalada en la ciudad. En diálogo con Telenoche, Rossi sostuvo que «no es justo generalizar sobre todo el sector» y que existen alternativas superadoras si se trabaja de manera conjunta. Afirmó que muchos de los trabajadores involucrados viven en un nivel de pobreza «casi rayana a la miseria», lo que justifica la necesidad de encontrar soluciones creativas para ayudarlos.
El arzobispo también criticó las medidas restrictivas como una forma de abordar el problema, argumentando que no serían efectivas. «Los ‘Naranjitas’ están y van a seguir estando porque además no hay ni capacidad de controlar», sostuvo. En su lugar, proponen un sistema de cobro bancarizado a través de códigos QR y tarifas fijas: 500 pesos por hora en días habituales y 2.500 pesos durante espectáculos.
La iniciativa busca ordenar la actividad y evitar abusos, ya que muchos de los trabajadores involucrados no tienen un registro formal y su situación laboral es precaria. Según el Arzobispo Rossi, la idea es avanzar en la integración social y evitar una prohibición total del servicio. «Hay tantas otras formas de solución que el Estado y nosotros tenemos, incluso la Iglesia propone caminos para ayudar, cambios para crear trabajo, para buscar de armar cooperativas serias», expresó.
La implementación de este plan requiere la colaboración entre los actores involucrados, incluyendo al Estado, la sociedad civil y la Iglesia Católica. La formalización de la actividad de los «Naranjitas» podría ser un paso importante hacia una mayor integración social y la creación de oportunidades laborales más estables para estos trabajadores.

