En un movimiento que ha generado controversia en el ámbito sanitario internacional, el Gobierno argentino ha decidido salir de la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de desembolsar aproximadamente 12 millones de dólares para cancelar compromisos pendientes y pagar intereses generados por la mora. Aunque el país había mantenido pendientes sus compromisos con la OMS, no se puede hablar formalmente de su desvinculación, ya que el estatuto del organismo internacional no prevé un mecanismo específico para que un Estado miembro abandone la entidad.
Según fuentes relacionadas con la OMS, Argentina canceló sus compromisos pendientes para poder avanzar con la decisión adoptada por el Ejecutivo nacional. Esta medida responde a criterios de «soberanía sanitaria» y cuestionamientos sobre el desempeño de la OMS durante la pandemia. Sin embargo, desde la organización internacional se advirtió que la salida argentina podría limitar su participación en acuerdos sanitarios internacionales y en sistemas de vigilancia epidemiológica.
Además, se señaló que la salida podría tener un impacto significativo en futuras discusiones vinculadas a vacunas, medicamentos y comercio internacional relacionado con la salud. La preocupación principal pasa por la posible pérdida de incidencia del país en espacios de coordinación sanitaria global. A pesar de esta situación, el Gobierno argentino sostiene que su decisión es parte de un proceso de «descentralización» y «autonomía» en materia sanitaria.
En este sentido, se ha confirmado la realización de gestiones para una visita del papa León XIV a Córdoba, entre las paradas posibles. Esta visita podría ser un intento por parte del Ejecutivo nacional de fortalecer su posición en el ámbito internacional y reforzar lazos con otros países. Sin embargo, la decisión de salir de la OMS ha generado inquietud en el sector sanitario y en los medios internacionales, ya que Argentina se convirtió en el primer país en abandonar la organización desde su creación en 1948.


