La caída real en la coparticipación federal golpea duro a Córdoba

El primer cuatrimestre del año terminó con un panorama desalentador para el gobierno provincial de Martín Llaryora. La coparticipación federal, que es fundamental para las finanzas provinciales, registró una caída real del 6,6% en términos nominales y del 23,9% cuando se ajusta por inflación. En el primer cuatrimestre, Córdboba recibió $1,80 billones en coparticipación y transferencias automáticas, un aumento nominal del 23,9% respecto a 2025. Sin embargo, la caída real debido a la inflación hace que el aumento se vuelva negativo.

La situación es aún más complicada porque coincide con una desaceleración económica que afecta la recaudación de IVA y Ganancias, los dos motores principales de la masa coparticipable. Además, Llaryora debe enfrentar un delicado equilibrio político con la Casa Rosada, ya que el cordobesismo está jugando a la colaboración selectiva con el gobierno de Javier Milei.

En este contexto, mayo es una prueba de fuego para las finanzas provinciales. La recaudación de Ganancias es fundamental para Córdboba, ya que puede generar hasta $210 millones en un escenario alto. Sin embargo, la caída real de la coparticipación y la desaceleración económica pueden hacer que la recaudación sea insuficiente para satisfacer las necesidades del gobierno provincial.

La obra pública es uno de los pilares de la gestión provincial, pero enfrenta un escenario de restricción creciente. El presupuesto 2026 prevé un gasto total de $11,44 billones, con un aumento nominal del 14,4%. Sin embargo, esta proyección quedó rápidamente desactualizada debido a la caída real en la coparticipación.

En resumen, mayo será una verdadera prueba de fuego para las finanzas provinciales. Si la recaudación repunta, puede dar algo de aire y amortiguar la caída de ingresos; si no logra ganarle a la inflacción, confirmará que la debilidad de la actividad económica se consolida.