En una decisión histórica, la Justicia de Córdoba ha reconocido la violencia de género en entornos laborales y establecido que las empresas privadas tienen la obligación de respetar los derechos humanos del personal. Esta sentencia no solo tiene implicaciones importantes para el caso específico en cuestión, sino también para la cultura laboral en general. La jueza Mariana Wallace impuso al jefe administrativo denunciado la obligación de asistir a un tratamiento psicológico con un profesional especialista en este tipo de agresión, lo que refleja una comprensión profunda de la naturaleza estructuralmente discriminatoria de la violencia de género.
La trabajadora afectada cumplía tareas como tesorera de una empresa de servicios fúnebres y había denunciado que el jefe administrativo le gritaba, la denigraba, la sobrecargaba de tareas y sistemáticamente la obligaba a quedarse más allá del horario laboral. También aseguró que informó al directorio de la empresa sobre estas conductas persecutorias, pero no obtuvo respuestas. La sentencia, ratificada por la Cámara de Familia N° 2, estableció que el ejercicio de la responsabilidad laboral en un cargo jerárquico «es absolutamente escindible de la violencia de género» y que debe respetar los derechos humanos de las personas con las cuales interactúa, en particular mujeres.
La jueza Wallace enfatizó que «desnaturalizar tales prácticas se vuelve determinante no solo en términos reparativos para la actual causa, sino para su ulterior vida en comunidad». Esto significa que la sentencia no solo busca reparar el daño causado a la trabajadora afectada, sino también trabajar hacia una cultura laboral más inclusiva y respetuosa con las mujeres. La ordenó al jefe administrativo culpable asistir a un tratamiento psicológico «a fin de trabajar la órbita de sus atribuciones en el contacto laboral con mujeres», lo que refleja una comprensión profunda de la necesidad de cambiar los patrones de comportamiento discriminatorios.
Además, la sentencia dispone que la empresa presente un protocolo de capacitación y un protocolo de valoración de clima laboral, ambos enfocados en la temática violencia de género modalidad laboral y destinados a la totalidad del personal. Como parte de la reparación simbólica, la empresa deberá colocar una placa de material perdurable al lado de la puerta de acceso a la sala de reuniones del directorio con la siguiente leyenda: «La violencia de género no es una opción». Esta sentencia histórica es un paso importante hacia una sociedad más justa y equitativa, donde las mujeres sean tratadas con respeto y dignidad en el lugar de trabajo.

