Argentina y Estados Unidos se unen en lucha contra el terrorismo: IRGC declarada organización terrorista y representante iraní expulsado del país

En un gesto que refleja la alianza estratégica entre la administración argentina de Javier Milei y Washington, el gobierno argentino decidió públicamente declarar a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como organización terrorista y expulsar del país al representante diplomático iraní, Mohsen Soltani Tehrani. La decisión fue saludada con un mensaje en redes sociales por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, que rápidamente fue replicado y traducido por la embajada estadounidense en Buenos Aires.

La declaración argentina se produjo en el marco de la escalada bélica entre Irán, Israel y sus aliados occidentales, y en respuesta a un pronunciamiento previo de la Cancillería iraní que contenía acusaciones «falsas, ofensivas e improcedentes» contra el país y sus autoridades. Tras la decisión de declarar a la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista, el gobierno de Milei declaró persona non grata al representante iraní, quien abandonó Buenos Aires el sábado pasado.

La Cancillería argentina sostuvo que el país «no tolerará agravios ni injerencias indebidas en sus asuntos internos y responderá con firmeza ante cualquier acción que afecte su soberanía». Con este acto, la administración Milei se alineó con la política exterior de Estados Unidos e Israel, sus principales socios geopolíticos, en un momento de alta conflictividad en Medio Oriente y de redefinición de alianzas internacionales.

La Guardia Revolucionaria Islámica, considerada una organización terrorista por Estados Unidos, ha sido objeto de sanciones, restricciones y condenas en diversos foros internacionales. Su inclusión en las listas argentinas representa un giro alineado con la visión de seguridad de Washington y de sus principales aliados.

La decisión argentina también se produjo después de que el presidente Milei declarara a Irán como «enemigo» del país, durante una exposición en la universidad Yeshiva, en New York. La respuesta del régimen iraní no se hizo esperar, y en un duro editorial publicado en el diario oficialista Tehran Times, Irán afirmó que el presidente argentino «cruzó una línea roja imperdonable» y que «no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno» libertario.

En respuesta a estas declaraciones, el gobierno argentino declaró «organización terrorista» a la Guardia Revolucionaria de Irán y dispuso su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), una medida que habilita sanciones financieras, congelamiento de activos y restricciones operativas. Medida similar ocurrió con Hamas, Hezbollah y la Fuerza Quds, el brazo externo de la Guardia Revolucionaria.

La decisión argentina refleja la alianza estratégica entre Argentina, Estados Unidos e Israel en la lucha contra el terrorismo, y su determinación para proteger la seguridad nacional y la soberanía del país.