Berlín, Alemania – El 8 de mayo de este año no fue solo un día más para los alemanes. Fue el Día de la Liberación, recordando la fecha en que los nazis se rindieron en 1945. Sin embargo, en lugar de celebrar con solemnidad, miles de estudiantes de toda Alemania decidieron declararse en huelga contra el militarismo y el servicio militar obligatorio impuesto por el gobierno de Friedrich Merz.
La protesta estudiantil se extendió a más de 150 ciudades, con la participación de alrededor de 45.000 jóvenes que se manifestaron en las calles y rodearon monumentos conmemorativos como la Columna de la Victoria, una celebración del poderío militar prusiano. La policía desplegó un gran contingente para controlar a los manifestantes, aunque no pudo evitar que los gritos de «¡Merz, lame huevos!» y «Merz, muere tú mismo en el Frente Oriental» se escucharan por todo Berlín.
La huelga escolar es solo la punta del iceberg. El gobierno de Merz ha lanzado un programa de militarización masiva, que incluye una inversión de 200 mil millones de euros anuales en armamento nuevo y un aumento del número de efectivos a 270.000 en una década. La financiación de este programa se obtendrá a expensas de la educación, la salud, las pensiones y las prestaciones por desempleo.
Mientras tanto, el Ministerio de Defensa envía cartas con un cuestionario de respuesta obligatoria para testear el potencial enrolamiento a todos los jóvenes que cumplen 18 años. Sin embargo, solo el 72% de los jóvenes varones respondió al cuestionario, mientras que entre las mujeres y personas de otros géneros, la tasa de respuesta fue del 3%.
La lucha contra el militarismo no es solo una cuestión estudiantil. Trabajadores de los hospitales públicos Vivantes han estado en huelga durante tres semanas exigiendo igual salario por igual trabajo. Su solidaridad con la huelga escolar demuestra que la lucha contra el militarismo y la defensa de los derechos democráticos fundamentales, como la libertad de expresión, es una lucha común.
La alianza entre jóvenes y trabajadores es fundamental para derrotar a Merz. Los estudiantes que quieren detener el servicio militar obligatorio deben solidarizarse plenamente con la huelga de Vivantes. Una victoria de los trabajadores de los hospitales frenaría los planes de austeridad del gobierno en el sector sanitario y reduciría la financiación disponible para preparar nuevas guerras.
En este sentido, la lucha contra el militarismo alemán no es solo una cuestión alemana. Es un llamado a la solidaridad internacional para derrotar a los gobiernos que buscan perpetuar la guerra y el militarismo.


