El Gobierno de Javier Milei rechazó la propuesta del Grupo Clarín para avanzar con la fusión entre Telecom y Telefónica, en un movimiento que profundiza el enfrentamiento entre ambos. Según confirmaron a este medio dos fuentes al tanto de la negociación, Clarín había aceptado desprenderse de la mitad de los clientes que le exigía la administración libertaria y para ello presentó dos empresas que estaban interesadas en absorber esos clientes. Una de ellas fue creada recientemente por un ex CEO de Telefónica que quedó afuera tras la venta, mientras que la segunda es una empresa local que quedó como alternativa.
La decisión de rechazar la propuesta confirma la mala relación entre Milei y Clarín, lo que ha llevado a una paralización en la fusión, que sigue sin aprobarse ni rechazarse. La situación se convierte en un ejercicio explícito de kirchnerismo austríaco, ya que el gobierno había impuesto condiciones durísimas para aprobar la fusión, entre ellas el desprendimiento de hasta seis millones de clientes, con el argumento de evitar una posición dominante en el mercado.
La disputa se remonta a cuando Telefónica decidió vender su filial argentina, lo que llevó al gobierno a animar que la compren empresarios locales. Sin embargo, Magnetto se adelantó a todos y compró la empresa al contado con la casa matriz española, lo que dejó al gobierno descolocado. Esta situación disparó la reacción de Milei, quien desde entonces mantiene un enfrentamiento abierto con el Grupo Clarín.
Para Clarín, el problema es que la compra ya está concretada y pagada, y ahora debe afrontar los vencimientos de la deuda tomada sin tener perfeccionada la operación. Esta situación generó una publicidad negativa para el grupo empresarial, que ha sido objeto de críticas y cuestionamientos en los últimos tiempos.
En este contexto, la reacción del gobierno es comprensible, ya que Milei había impuesto condiciones durísimas para aprobar la fusión. Sin embargo, la forma en que se desarrolló la negociación puede ser vista como una maniobra política para controlar el mercado de telecomunicaciones en Argentina. La situación sigue sin resolver y solo el tiempo dirá cómo evolucionará esta disputa entre el gobierno y el Grupo Clarín.


