La noticia del contrato irregular entre el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abadía, y el constructor Matías Tabar, por un monto de $245 mil en cash para refacciones en la casa de campo Indio Cuá, estalló como una bomba en la Casa Rosada. La situación se complica aún más cuando Adorni intentó justificar los fondos con un esquema precario de préstamos de dos jubiladas que le habrían aportado $110.000 para comprar la casa de 400 metros cuadrados.
Karina Milei, hermana del Presidente y defensora del jefe de Gabinete, se reunió en urgencia con Martín Menem, uno de sus hombres de confianza, lo que generó una gran expectación. Aunque desde la Casa Rosada aseguraron que «Adorni sigue», es evidente que el funcionario está rodeado de un escándalo que puede llevarlo al exilio político.
La falta de línea en las filas libertarias y oficialistas es palpable, todos quieren que Adorni se vaya pero nadie se anima a decirle eso a Milei. Los diputados libertarios identificados con Karina intentaron relativizar la importancia del testimonio del constructor, pero la verdad es que el escándalo está hundiéndolo.
Adorni gastó más de 9 millones de pesos en su escapada familiar a Bariloche y su imagen negativa alcanza el 72% de rechazo según el último trabajo de Zubán-Córdoba. La preocupación de los funcionarios es que Adorni no renuncie porque no tiene adonde ir, ninguna empresa lo va a contratar y las causas se le van a complicar todavía más.
La dinámica de la situación es compleja, Adorni intentó mostrar optimismo frente a los integrantes de la mesa política del gobierno pero en el círculo más cercano a Karina no le perdonan que sistemáticamente haya ocultado información sobre el verdadero alcance de sus trapisondas. La publicación de nuevos capítulos del enriquecimiento descontrolado de su jefe de Gabinete desde que es funcionario público somete a Milei a papelones semanales.
La situación es delicada y la decisión de Adorni sobre su futuro político es esperable. ¿Podrá Milei encontrar una salida para este escándalo? Solo el tiempo lo dirá.


