Arroyito, ubicado en el corazón productivo de Córdoba, no es ajeno a las tensiones que azotan al país. Aunque la desocupación no es un problema central en esta ciudad, su intendente, Gustavo Benedetti, reconoce con preocupación cómo el encarecimiento del costo de vida y la educación han afectado negativamente los bolsillos de los vecinos. En un escenario donde los sueldos de referencia ya no alcanzan para cubrir alquileres y servicios básicos, el municipio debe hacer equilibrio para sostener una estructura pública que recibe cada vez más demanda.
Benedetti, en diálogo con Alfil, calificó la relación con la gestión nacional de Javier Milei como una situación de «destrato». Según él, el discurso de ajuste fiscal choca de frente con la realidad de los pueblos que deben garantizar servicios esenciales mientras la coparticipación se retrae y las deudas nacionales, como las del PAMI, se acumulan en las cajas locales.
La situación social y económica en Arroyito es difícil. Aunque la gente tiene trabajo y no sufre desocupación, el poder adquisitivo ha disminuido significativamente. «Hoy hablamos de que sueldos por debajo de $1.200.000 o $1.500.000 ya no cubren las necesidades básicas», explica Benedetti. El costo del combustible y los aumentos en alquileres, cuotas y otros servicios han hecho aún más difícil la vida para los vecinos.
La política nacional de Javier Milei ha impactado negativamente en la gestión municipal. «Más que las medidas, lo que impacta es el destrato», sostiene Benedetti. El intendente arguye que el Gobierno nacional se ha desentendido de la realidad territorial y ataca a los municipios como si fueran rivales. «Nos han descuidado y desprestigiado», dice.
La salud pública es otro tema que preocupa en Arroyito. El hospital municipal, que es regional y atiende nacimientos y urgencias de muchas localidades vecinas, enfrenta serias dificultades. La reducción de la coparticipación y la deuda del PAMI han afectado negativamente el funcionamiento del hospital. «No podemos ahorrar en salud; hay un margen muy pequeño», explica Benedetti.
En cuanto a la infraestructura, la Autopista 19 es clave para la región. La obra pública es una fuente de trabajo genuina y el intendente apoya su construcción. Aunque el tramo que se inauguró en 2021 está abandonado y falta luces, Benedetti espera que el tramo que se está construyendo en Arroyito esté listo para febrero o marzo.
La comunidad está surgiendo nuevas demandas en el marco de la crisis económica y social. La salud mental está en una crisis total y la demanda en el hospital ha crecido significativamente. Además, la seguridad y el narcotráfico son temas que preocupan al intendente y a la comunidad.
En resumen, la situación actual en Arroyito es difícil y requiere un tratamiento urgente. El intendente Gustavo Benedetti ha reconocido los desafíos y ha señalado la necesidad de cambiar la política nacional para abordar las necesidades de la región.


