La discusión sobre el abastecimiento de gas al Noroeste Argentino (NOA) alcanzó un punto crítico en la Cámara alta cuando los senadores de Convicción Federal denunciaron que, si no se completa la obra del Reversal/Reversión del Gasoducto Norte, las provincias del norte podrían terminar pagando este invierno gas importado hasta nueve veces más caro que el que se consume en la región centro del país. La presidenta de la bancada, la senadora jujeña Carolina Moisés, planteó una cuestión de privilegio contra el presidente Javier Milei durante la sesión del Senado, responsabilizando al Gobierno por la crisis de abastecimiento en el norte y cuestionando la estrategia oficial de reemplazar infraestructura con «parches» regulatorios.
La senadora Moisés apuntó al doble impacto de la paralización o demora del Reversal/Reversión del Gasoducto Norte y a la Resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía, que establece una «reconfiguración del sistema de transporte de gas natural» en el marco de la emergencia energética. Según Moisés, la falta de finalización de esta obra de infraestructura «estratégica» para el abastecimiento del NOA es la raíz del problema, y que la reducción en la capacidad de transporte firme para la región se reduce de forma sustantiva, lo que implica una merma de 1,77 MMm³/d (-35%) desde el 1º de mayo de 2026.
La senadora advirtió que, ante el faltante de gas por red, el norte quedará más expuesto a abastecerse con gas importado o alternativas de mayor costo. En su intervención, señaló una brecha de precios que, según el planteo legislativo, expresa una desigualdad federal: «algunas provincias van a pagar 27 dólares mientras el resto del país paga 3», dijo al comparar el costo del gas importado con el de los grandes centros de demanda. Ese diferencial está en línea con las advertencias del sector industrial regional, que viene alertando que, si el abastecimiento por gasoducto no alcanza, la alternativa se vuelve «impagable» y erosiona la competitividad frente al AMBA y Córdoba.
La obra de Reversal/Reversión del Gasoducto Norte es un proyecto concebido para cambiar el sentido histórico del flujo -de norte-sur a sur-norte- con el objetivo de reemplazar el gas que llegaba desde Bolivia por gas producido en Vaca Muerta, asegurando abastecimiento para el norte y el centro del país. La obra incluyó la construcción de un gasoducto de 122 kilómetros y trabajos complementarios (loops y ampliaciones) junto con la reversión/adaptación de plantas compresoras para habilitar el nuevo flujo.
En el lanzamiento del proyecto, Energía Argentina (ENARSA) lo presentó como una obra «fundamental» para que el NOA reciba el gas de Vaca Muerta, en un contexto de declino de la cuenca noroeste y caída de los envíos desde Bolivia. Sin embargo, la senadora Moisés sostiene que la falta de finalización de esta obra es la raíz del problema y que la única solución es completar el proyecto y asegurar el abastecimiento para el NOA.


