El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, se mostró firme en su oposición a la posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, argumentando que eliminar esta norma sería dar «libertad» a la desinformación y beneficiar a las grandes industrias alimentarias. En un post publicado en su cuenta de Twitter, Quinteros sostuvo que la eliminación de la ley no tiene otra motivación que proteger los intereses de las empresas que producen ultraprocesados, al tiempo que pone en peligro el derecho de los consumidores a saber qué comen.
«Derogar la Ley de Etiquetado Frontal no es dar libertad. Es tomar partido por la desinformación», escribió el funcionario. Quinteros recordó que las empresas que producen ultraprocesados no son alimentos saludables y que ocultar deliberadamente la información sobre los ingredientes y nutrientes de estos productos puede tener graves consecuencias para la salud pública. «Los ultraprocesados no son alimentos saludables y ocultarlo deliberadamente también enferma», sostuvo el ministro, quien durante años padeció obesidad mórbida.
Quinteros también puso en relieve la importancia de que los consumidores estén informados sobre lo que comen, ya que la falta de transparencia puede llevar a una mayor demanda de productos dañinos para la salud. «Te quieren desinformado porque un consumidor informado consume menos basura disfrazada de comida», alertó el ministro. A su vez, sostuvo que la eliminación de la ley de etiquetado frontal no solamente beneficiaría a las empresas que producen ultraprocesados, sino también al Estado, que no aparece cuando llegan los problemas de salud causados por la mala alimentación.
«La desinformación también mata. Porque mientras te esconden el exceso de azúcar, sodio y grasas, después el Estado tampoco aparece cuando llegan la diabetes, la obesidad, los problemas cardíacos o las enfermedades crónicas», dijo Quinteros en tono crítico. El ministro sostuvo que la Ley de Etiquetado Frontal no prohíbe nada, sino que simplemente exige transparencia sobre la composición y calidad de los alimentos. «La verdad molesta cuando afecta negocios multimillonarios», concluyó Quinteros.


