La pobreza baja en términos estadísticos, pero no en la realidad diaria, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina

En un momento en que el Gobierno celebra el descenso de la pobreza según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), un importante observatorio universitario cuestionó el verdadero impacto de este indicador en la vida cotidiana de las personas. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), sostuvo que aunque la pobreza haya bajado en términos estadísticos, no se refleja necesariamente en el bolsillo de muchas personas.

La canasta básica alimentaria creció por debajo del índice general de precios, lo que tuvo un impacto positivo en la indigencia, admitió Salvia. Sin embargo, también subrayó que este indicador presenta una levedad importante porque no refleja cómo son actualmente los gastos en los hogares. «Se está midiendo con parámetros de 2004-2005, cuando el peso de los servicios era mucho menor. Hoy las tarifas tienen un peso central en el presupuesto familiar», explicó.

Según Salvia, una familia puede haber salido de la pobreza en términos estadísticos, pero después de pagar luz, gas, transporte o comunicaciones, le queda menos dinero que antes. Esto se debe a que los gastos actuales no están siendo contabilizados adecuadamente. «Tenés una canasta que no refleja adecuadamente los gastos actuales y, al mismo tiempo, una mejor medición de ingresos. Eso hace que la pobreza caiga por razones metodológicas», sostuvo.

En efecto, según el INDEC, en el segundo semestre de 2025, la pobreza se ubicó en 28,2% y la indigencia en 6,3% en los principales centros urbanos del país. A pesar de que esta cifra marca el nivel más bajo de pobreza desde el primer semestre de 2018, durante la gestión de Mauricio Macri, cuando se ubicó en 27,3 por ciento, Salvia enfatizó que la realidad diaria sigue siendo difícil para muchos argentinos.