En un viaje que genera mucho interés, el gobernador bonaerense Axel Kicillof llegó esta tarde a Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, para participar de la vigilia por Malvinas. El líder peronista fue recibido en el aeropuerto por el gobernador provincial Gustavo Melella y el intendente de Rioja, Ricardo Quintela.
Sin embargo, su visita no se limita solo a rendir homenaje a los caídos en la guerra por las Malvinas. Kicillof debe moverse con mucho cuidado en esta provincia del sur extremo, donde la interna del peronismo es feroz y todos los actores están enfrentados.
La ausencia del intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, en la comitiva que recibió a Kicillof fue lo primero que llamó la atención a quienes siguen de cerca la política del sur. Vuoto estaba en ese momento junto a Mayra Mendoza en el Palacio Municipal, mientras que la diputada de La Cámpora viajó en un vuelo previo al de Kicillof.
En el pasaje iban legisladores libertarios y también el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, que ocupó uno de los asientos de primera clase. Kicillof canceló sus recorridas de campaña por las provincias hasta el segundo semestre debido a la delicada situación económica.
El viaje del gobernador no está vinculado a un raid por las provincias en el marco de su carrera hacia la presidencia, sino que se trata de una muestra de solidaridad con los militares y familiares de los caídos en la guerra. Además, Kicillof busca confrontar al presidente desde un mismo plano y aceptó la invitación del gobernador fueguino para participar del acto.
En La Plata saben que serán horas donde la interna del peronismo se hará sentir. En el sur más extremo, Tierra del Fuego presenta todos los componentes de las diferencias en el principal partido opositor. Villarruel se bajó del acto de Malvinas porque no quiere quedar pegada a Kicillof y Quintela.
Melella transita sus últimos años como gobernador y no tiene reelección. Eso dispara una carrera por su sucesión. Lejos del peronismo tradicional, Melella proviene del radicalismo K y ganó su provincia en 2019 con el sello Concertación Forja.
En diciembre de 2023 consiguió los votos para una reforma de la constitución (probablemente para tener un tercer mandato) sin embargo, desde entonces no pudo realizar la convocatoria para elegir convencionales. Desgastado y sin consenso en el peronismo, en la Legislatura ya transitan por comisiones iniciativas para voltear esa reforma.
Vuoto es intendente de Ushuaia y está encuadrado con La Cámpora. Tiene intenciones de ser gobernador. En 2022 logró modificar la Carta Orgánica de la capital provincial para pelear por un tercer mandato al que accedió en 2023. Si Melella consigue reformar la constitución para seguir en la provincia, Vuoto podría buscar un cuarto mandato en la ciudad.
Martín Pérez es el intendente de Río Grande y supo formar parte de las filas de La Cámpora. Después tomó distancia de la agrupación de Máximo y hoy su armado levanta las banderas del peronismo tradicional. También está decidido a pelear por la gobernación.
Daniel Harrington es el intendente de Tolhuin, un distrito de unos 10.000 habitantes. En la interna fueguina juega con Pérez. El peronismo está en crisis. La elección legislativa del año pasado expuso esa debilidad frente a La Libertad Avanza, que le sacó casi 10 puntos a la lista de Fuerza Patria.
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