En los últimos días, la atención pública se ha centrado en la noticia sorprendente de que el jefe de Gabinete había comprado un departamento en el barrio porteño de Caballito. La compra fue posible gracias a la ayuda de dos jubiladas, Claudia Sbabo y Beatriz Viegas, que le prestaron dinero a través de una hipoteca no bancaria. Sin embargo, la historia detrás de esta transacción es aún más sorprendente.
La verdad es que Sbabo, una jubilada de 64 años, tiene un pasado muy llamativo. Según reveló la legisladora Graciela Ocaña, en 2025 solicitó un subsidio de 60 mil pesos al gobierno porteño debido a sus ingresos menores a 600 mil pesos por mes. Aunque se trata de un programa cultural que otorga pases para espectáculos artísticos y culturales a adultos mayores con ingresos limitados, es difícil entender cómo Sbabo puede requerir este tipo de subsidio si tiene la capacidad de prestar cien mil dólares para comprar un departamento.
La compra del departamento en Caballito no es la única sorprendente. El jefe de Gabinete también compró una Jeep Compass Sport de 2021 y aún posee otra camioneta Renault Captur que no vendió. Además, tiene un segundo departamento en el barrio de Parque Chacabuco, que no se ha vendido.
La compra del departamento en Caballito se convirtió en un lugar de peregrinaje para los estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA, que están ubicados a solo unos metros de la vivienda. La esquina de José Bonifacio y Miró ya había sido utilizada como espacio público para reclamar la aplicación de la ley de financiamiento universitario.
La compra del departamento también ha generado especulaciones sobre el patrimonio del jefe de Gabinete. Aunque no se conoce exactamente cómo obtuvo el dinero para comprar el departamento, es posible que haya incurrido en una práctica común entre los sindicalistas: presentar a la madre como acreedora de deudas cuando no pueden justificar su patrimonio.
Además, el jefe de Gabinete registró deudas con una jubilada de 95 años y con otras dos mujeres sin aparente vínculo familiar con él, por un total de unos 50.000 dólares. La publicación de estas deudas ha generado preocupaciones sobre la transparencia financiera del jefe de Gabinete.
En resumen, la compra del departamento en Caballito es solo el comienzo de una historia más grande que involucra a varias figuras públicas y privadas. A medida que se desvelan los detalles, es posible que surjan más preguntas sobre la transparencia financiera y las relaciones entre ellas.


