La situación política en Argentina es cada vez más tensa. Un nuevo relevamiento de Zuban Córdoba y Asociados confirma que la mayoría de los argentinos considera que el gobierno de Javier Milei está llevando al país por un camino incorrecto. Según este estudio, más del 60% de la población cree que el rumbo es equivocado, lo que significa un aumento significativo en la desaprobación del gobierno desde el pasado año.
La encuesta también revela que la desaprobación del gobierno alcanza niveles cercanos al 65%, mientras que la imagen positiva del mismo ha caído de manera sostenida. Esta tendencia no es nueva, sino que se viene profundizando mes a mes. Lo que esto significa es que el ajuste económico está empezando a pasar factura en el terreno político.
La raíz del malestar es la economía cotidiana. La mayoría de los argentinos (más del 55%) asegura que su situación económica empeoró, y las principales preocupaciones son «llegar a fin de mes» y el endeudamiento. El ajuste deja de ser un concepto abstracto y se convierte en experiencia concreta con salarios que no alcanzan, tarifas en alza y condiciones de vida en retroceso.
El gobierno de Javier Milei construyó su legitimidad sobre la promesa de ordenar la economía y terminar con los privilegios. Sin embargo, los datos muestran otra realidad: mientras el ajuste golpea a las mayorías, hay funcionarios como Adorni viviendo vidas llenas de lujo, que no pueden explicar ni justificar patrimonialmente, por lo que el respaldo político comienza a erosionarse rápidamente.
La caída en la percepción del rumbo no es solo una opinión, sino que es el reflejo de una experiencia social cada vez más extendida. Cuando el ajuste pierde consenso, el problema deja de ser comunicacional y pasa a ser estructural. El gobierno no solo enfrenta dificultades económicas, sino una pérdida creciente de legitimidad social.
Ahora es momento de transformar ese descontento en fuerza organizada. La pregunta es si ese malestar se canaliza en salidas institucionales controladas o si se convierte en un proceso de lucha capaz de frenar el ajuste. El Frente de Izquierda ha anunciado un importante acto unitario, político y de lucha para el próximo día del trabajador en la Plaza de Mayo, como forma de canalizar toda esa bronca y torcer el rumbo en la realidad.
En definitiva, es hora de dejar claro que el ajuste no es solo una política económica, sino un proceso político que tiene un costo humano y social. Es hora de organizar y luchar por un cambio real.


