En un informe reciente, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) reveló que Latinoamérica es una región donde los países invierten relativamente poco en defensa. Aunque se han producido compras importantes de armas en algunos países, como Argentina y Perú, estos gastos responden más a necesidades internas que a potenciales conflictos bélicos con otros Estados.
Andrei Serbin, presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), explica que los países de la región están modernizando sus capacidades militares, pero no están involucrados en una carrera armamentística. «Hemos visto que varias fuerzas armadas están encarando una muy necesaria modernización de ciertas capacidades esenciales, como es la aviación de cazas en Argentina y Perú, que venía teniendo problemas», afirma Serbin.
Evan Ellis, experto en Latinoamérica del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, destaca que muchos países de la región gastan entre el 1 y el 2 por ciento del PIB en defensa. «Los gastos militares en la región están entre los más bajos del mundo, lo que refleja el hecho de que no ha habido guerras desde la del Cenepa entre Perú y Ecuador en 1995», dice Ellis.
Sin embargo, ambos expertos coinciden en que la región sí está enfrentando problemas de seguridad internos, como altas tasas de homicidios y crimen organizado. Esto ha obligado a las fuerzas armadas a tomar el rol de apoyar a las policías. «Hay una necesidad por parte de las fuerzas de la región de invertir, y cuando no lo hacen no es por desinterés, sino por priorizar otros aspectos del presupuesto estatal», afirma Serbin.
A pesar de que algunos países han aumentado su gasto militar, como Chile, Perú y Argentina, Ellis sostiene que estos incrementos son moderados en comparación con el resto del mundo. «Mientras en el resto del planeta el gasto militar crece desde hace más de una década a un ritmo trepidante, en América Latina este incremento es mucho más moderado», dice.
En cuanto a las adquisiciones de armas, ambos expertos coinciden en que la región sigue siendo un mercado atractivo para los países productores de armas. «Las compras realizadas por Chile, Perú y Argentina muestran que por ahora los socios de la región siguen comprando equipo militar de Estados Unidos», afirma Ellis.
En resumen, América Latina destina relativamente poco en defensa, pero su gasto militar no está aumentando a un ritmo alarmante. La región enfrenta problemas de seguridad internos y necesita modernizar sus capacidades militares para defender sus intereses nacionales.


