Adorni, intentó ser sindicalista y terminó mezclado con el narcotráfico

En el momento en que se lanzó el Sindicato Argentino de Empleados de Delivery y Afines (SAEDA), Manuel Adorni, entonces jefe de Gabinete del presidente argentino, intentó convertirse en sindicalista. La aventura comenzó cuando Adorni se inscribió en el Ministerio de Trabajo como repartidor de una empresa cuyos dueños eran un paraguayo y un peruano investigados por narcotráfico. Según los documentos oficiales, Adorni buscaba posicionarse dentro de la conducción del sector del delivery y apuntaba a ocupar el cargo de secretario adjunto del sindicato.

La empresa en cuestión se llamaba TESIR SRL y se dedicaba a mensajería, cadetería y logística urbana. Adorni aparecía vinculado como trabajador, lo que le permitía cumplir con la condición básica para ser parte del sindicato. Sin embargo, al revisar los antecedentes de los socios fundadores de TESIR SRL, se encontraron registros judiciales que indicaban que ambos estaban vinculados a causas por tenencia y tráfico de estupefacientes.

Aunque Adorni no se enfrentó a acusaciones directas, su conexión con esta empresa y sus socios tiene un aire sospechoso. La documentación muestra que Adorni utilizó esta estructura para tratar de meterse en la conducción del gremio, lo que sugiere una estrategia deliberada para obtener influencia y poder.

La situación es aún más incómoda porque no se trata solo de lo que hizo Adorni, sino de con quiénes lo hizo y en qué contexto. Cuando el camino para construir poder sindical pasa por una estructura vinculada a personas con antecedentes por narcotráfico, la discusión deja de ser técnica.

La aventura de Adorni en el mundo del delivery comenzó en 2019 y terminó sin éxito. Sin embargo, ahora que está en un rol central dentro del gobierno nacional, ese episodio ya no puede leerse como un dato menor. La documentación muestra que Adorni se movió dentro de un entramado que incluye actores con antecedentes penales graves.

Es importante destacar que aunque la ley sindical exige pertenecer a la actividad para poder ocupar un cargo, la conexión entre Adorni y esta empresa tiene un aire sospechoso. La discusión sobre la integridad de Adorni ya no es solo una cuestión técnica, sino que implica una reflexión más profunda sobre sus valores y principios.

En resumen, el intento de Adorni de convertirse en sindicalista antes de convertirse en un cruzado libertario tiene un aire sospechoso. La conexión con una empresa vinculada a personas con antecedentes por narcotráfico sugiere que Adorni se movió dentro de un entramado que incluye actores con antecedentes penales graves.