Ayer, el Gobierno argentino envió el proyecto de reforma electoral al Senado, que contempla eliminar las elecciones primarias (PASO), aumentar los requisitos para reconocer a un partido a nivel nacional y eliminar el financiamiento público para las campañas proselitistas. Sin embargo, según fuentes políticas, el oficialismo no cuenta con la mayoría necesaria en el Senado para aprobar esta iniciativa.
La reforma electoral fue armada por el oficialismo con los radicales, el PRO, Provincias Unidas, y los bloques provinciales de Misiones, Chubut, Neuquén, Salta, Tucumán y Santa Cruz. Sin embargo, no siempre cuenta con el respaldo de todas estas fuerzas políticas. La UCR, por ejemplo, tiene una decena de votos que son clave para el oficialismo alcanzar la mayoría agravada necesaria.
En este sentido, Maximiliano Abad, líder radical, manifestó su oposición a la eliminación de las PASO sin un sistema alternativo de carácter público y con garantías judiciales. «La eliminación de las PASO sin pensar un sistema alternativo es volver atrás, a un esquema donde un puñado de dirigentes deciden la totalidad de las listas», enfatizó. A su vez, destacó que «en la Argentina es cada vez más frecuente la conformación de frentes o alianzas electorales integradas por varios partidos. Por eso, las PASO cumplieron con el objetivo de ordenar las candidaturas».
Para algunos sectores políticos, una alternativa sería hacer que las PASO sean optativas en lugar de obligatorias. Sin embargo, el oficialismo rechaza cualquier tipo de financiamiento para esos comicios así como para las campañas electorales.
En las filas de la Libertad Avanza se ha expresado la intención de no impulsar una nueva suspensión de las PASO para las elecciones del 2027, como se hizo en el 2025. En lugar de eso, buscarán alcanzar acuerdos para eliminar al menos la obligatoriedad de realizarlas en agosto.
La reforma electoral debe ser aprobada con mayorías agravadas de 37 votos en el Senado y 129 en diputados. En este sentido, es complicado para el oficialismo aprobar esta iniciativa sin el respaldo de todas las fuerzas políticas involucradas.


