La tarde del miércoles fue testigo de un encuentro histórico para el peronismo federal, donde dirigentes y legisladores nacionales se reunieron bajo el lema «No es contra nadie» con el objetivo de construir un programa económico nuevo y discutir la necesidad de militar una idea en las calles. La convocatoria, sin precedentes, atrajo a más de diez discursos arriba del escenario y albergó a dirigentes que no están alineados con Cristina Kirchner ni con Axel Kicillof.
Entre los participantes destacaron veinte intendentes del peronismo cordobés, liderados por Martín Llaryora, quienes mostraron un acercamiento después de años de desencuentros. «Fue un encuentro interesante. Todo lo que se aleje del kirchnerismo nos parece digno», resaltaron desde el gobierno de Córdoba.
La intención detrás de este nuevo espacio político es contener a los sectores de campo justicialista que se sienten alejados del esquema principal y construir un programa económico que abarque las necesidades de las economías regionales. «No tenemos que perder lo que nos representa, pero tenemos que ayornarnos», sintetizó un legislador del interior en la tarde de ayer.
La construcción política busca aglutinar a los sectores que no tienen representación y se sienten excluidos. El peronismo del interior necesitaba un lugar de referencia, un punto de encuentro para dialogar, para sentirse parte, y ese lugar vio la luz en la tarde de ayer.
La jornada fue testigo de coincidencias respecto a la forma en que debe seguir este esquema hacia adelante. Mantener la horizontalidad, conservar el espacio de debate, darle lugar a las necesidades de las economías regionales y contener a los sectores que quieren militar una nueva causa. El peronismo del interior se empezó a ordenar con nombres propios conocidos en la delantera y con cientos de dirigentes que empiezan a sentir que hay un canal para hacer correr sus pretensiones, sus preocupaciones y sus objetivos.
En el horizonte está la intención de llevar este formato de debate a otros puntos geográficos de la Argentina. La convicción es firme: el peronismo federal necesita un espacio de debate y construcción política que le permita dar señales más claras de hacia dónde quiere ir si es gobierno. Y para eso, es clave discutir un nuevo programa económico que abarque las necesidades del país.


