El viaje planeado por el Presidente de la Nación, Javier Milei, a Israel este mes está sujeto a una incertidumbre creciente debido al conflicto bélico que se vive en Medio Oriente y que tiene al país bajo la dirección del primer ministro Benjamin Netanyahu. A pesar de que inicialmente se confirmó que el jefe de Estado permanecerá entre el 19 y el 22 de abril para participar de las actividades organizadas por el Día de la Independencia de ese país, ahora no hay certeza sobre si Milei realizará la travesía internacional.
La Casa Rosada ha comunicado que lo fundamental es que el viaje sea lo más seguro posible para el Presidente y que se evalúa la situación «día a día». En consecuencia, hoy no quieren asegurar que el economista realizará una nueva travesía internacional. Vale destacar que Milei fue invitado a asistir a la tradicional ceremonia de encendido de antorchas, uno de los actos centrales de la conmemoración, que está prevista para el 21 de abril.
En caso de concretarse, sería la tercera visita oficial del jefe de Estado argentino a Israel, luego de sus viajes de comienzos de 2024 y de junio de 2025. La nueva escala se inscribe en el marco del fuerte alineamiento internacional que mantiene la administración libertaria con ese país y con los Estados Unidos.
En una entrevista reciente con el diario español El Debate, el mandatario dejó en claro el alineamiento de su gobierno en el escenario geopolítico actual, al expresar un respaldo «total y absoluto» a las acciones de Estados Unidos e Israel en el conflicto con Irán. Milei sostuvo que Israel representa «el bastión de Occidente» y lo vinculó con los valores fundacionales del capitalismo, mientras que acusó a Irán de no aceptar la convivencia con ese Estado y de buscar su eliminación.
En esa línea, también cuestionó a lo que denominó la «prensa internacional socialista» por sus críticas al gobierno israelí. Un dato más: el Presidente eligió Jerusalén como destino de uno de sus primeros viajes oficiales y desde entonces profundizó la relación con el gobierno de Benjamin Netanyahu, con quien mantiene una marcada sintonía política e ideológica.
Durante esas visitas, reiteró su respaldo al Estado israelí y ratificó su intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén. La cercanía también tiene un fuerte componente simbólico. Milei realizó visitas al Muro de los Lamentos, participó de homenajes en Yad Vashem y en reiteradas ocasiones expresó su admiración por la tradición judía.
Incluso antes de llegar al poder ya había mostrado interés por el judaísmo y mantuvo una relación cercana con referentes de la comunidad judía argentina e israelí, algo que luego trasladó al plano institucional. En el plano geopolítico, el Gobierno reforzó su alineamiento con Israel en medio de la crisis en Medio Oriente, con un discurso de apoyo explícito frente a las ofensivas militares y una postura cada vez más distante de la histórica neutralidad diplomática argentina en la región. Algo que Milei dejó bien en claro en cada intervención donde le tocó hablar del tema.


