La batalla contra la libertad de expresión

El enojo violento de Javier Milei con el diario La Nación no es un episodio aislado. Forma parte de una ofensiva más amplia que busca controlar y regular el periodismo crítico en Argentina. La idea de presentar un proyecto de ley para obligar a los periodistas a presentar una declaración jurada, como si fueran funcionarios públicos, ya empezó a circular en despachos oficiales y llegó al Congreso. Según información confidencial, diputados kirchneristas ya han sido contactados para ver si apoyarían la iniciativa, con la idea de que los libertarios también podrían sumarse dada su propia y larga pelea con los medios que hoy enfrenta Milei.

La propuesta no apareció de la nada. Se apoya en declaraciones presidenciales y en una ofensiva en las redes sociales de tuiteros alineados con la Casa Rosada que publicaron los supuestos domicilios de periodistas famosos, en un doxeo que ya tiene a algunos transitando por los tribunales. La medida busca castigar la libertad de expresión y silenciar a aquellos periodistas que no comparten las visiones políticas del gobierno.

Aunque Milei se enfoca en atacar a Fernán Saguier con un durísimo mensaje, su ofensiva no es exclusiva contra el diario La Nación. En realidad, forma parte de una campaña más amplia para controlar la información y regular la libertad de expresión en Argentina.

Diputados de la oposición consultados por este medio anticipan su rechazo a la iniciativa. «Es un intento burdo de presión sobre el periodismo crítico y otra mala señal para la libertad de expresión», dijo uno de los consultados.

Sin embargo, el clima viene cargado, desde que estalló el caso Adorni. Los hermanos Milei no logran sacar del tope de la agenda pública. Semanas atrás se prohibió a los acreditados de varios medios ingresar a la Casa Rosada, donde incomodaban al jefe de Gabinete con sus preguntas sobre su patrimonio, con la excusa de que sus medios habían publicado notas supuestamente financiadas por Rusia, algo que no se terminó de comprobar.

En este contexto, muchos periodistas han expresado su inquietud ante la posible regulación de la profesión. «No tengo problema en presentar mi declaración jurada de bienes. Es una hoja en blanco con una firma. Podes darme vuelta y sacudirme que no se me cae una moneda», bromeó en diálogo con este medio uno de los profesionales a los que se les impidió el ingreso a la Casa Rosada.

La publicación de esta información es un homenaje a la libertad de expresión y al periodismo crítico.