En medio de una crisis económica y tensiones entre el gobierno nacional y las provincias, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, se situó dentro de un espacio político de centro, rechazando cualquier asociación con el kirchnerismo. En una entrevista, Llaryora aseguró que no comparte el espacio político del sector liderado por Cristina Kirchner y que, en su lugar, cree que es necesario construir una alternativa superadora a la polarización.
Afirmó que Córdoba forma parte de un espacio político de centro, conducido por Juan Schiaretti, y planteó que el modelo provincial puede proyectarse a nivel nacional. «Un modelo con equilibrio fiscal, pero con desarrollo. Que hace infraestructura, pero que cuida a su gente», destacó. El gobernador cuestionó la lógica de confrontación política y sostuvo que las dos puntas no ofrecen soluciones de fondo. «Son grietas que se cavan en la Argentina y que nos muestran que no estamos yendo para ningún lado», señaló.
En un contexto en el que Córdoba enfrenta graves desafíos económicos, Llaryora describió un escenario complejo, con nueve meses seguidos de caída de ingresos y un fuerte ajuste nacional que impacta en las provincias. También remarcó la falta de diálogo institucional al señalar que no mantiene contacto con el Presidente desde octubre del año pasado.
En respuesta a esa situación, Llaryora anunció la creación de un fondo extraordinario de 2.000 millones de pesos para sostener a las organizaciones que más lo necesitan. «La situación de emergencia es total. Muchos no cobran su sueldo y no pueden sostener los insumos», señaló, y agregó que se trata de una medida transitoria hasta que se regularicen los pagos nacionales.
Además, el gobernador hizo referencia a la situación financiera de la Caja de Jubilaciones y del PAMI, que mantiene una deuda de aproximadamente 5.000 millones de pesos con la provincia. «Los cordobeses nos vamos a tener que hacer cargo del incumplimiento», advirtió. Llaryora también mencionó el caso de Marcos Juárez, donde 5.500 afiliados quedaron sin cobertura, lo que obligó a la provincia a reforzar el sistema público de salud.
En ese sentido, el gobernador cordobés está trabajando para encontrar un equilibrio en un país polarizado y en crisis económica. A medida que avanza la situación financiera y social de Córdoba, es claro que el camino hacia adelante no será fácil, pero Llaryora está dispuesto a seguir adelante con una visión clara y decidida.


