La central sindical Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT), retomó su agenda después de los recientes éxitos judiciales contra la ley de reforma laboral y confirmó que su próximo paso será una movilización en Plaza de Mayo el 30 de abril para conmemorar el Día del Trabajador. La jornada de protesta no contempla paro de actividades, sino más bien un llamado a la reflexión y el compromiso para mejorar la situación de los trabajadores, que enfrentan problemas de endeudamiento familiar y desempleo creciente.
La definición del próximo paso de la CGT fue tomada luego de una reunión del Consejo Directivo en la sede de la calle Azopardo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fue Jorge Sola, el hombre fuerte del Sindicato del Seguro y uno de los triunviros de la CGT, quien encargó comunicar la medida. «El Papa tuvo vínculo con el mundo del trabajo, con la solidaridad como bandera. En esa conmemoración, vamos a hablar de la situación de los trabajadores, con endeudamiento familiar y creciente desempleo», graficó Sola.
Además, el dirigente reclamó que las paritarias sean libres y que sean homologadas y discutidas de acuerdo a cada actividad. «El Gobierno puso un techo por debajo de la inflación promedio», lamentó. Estuvo acompañado en la conferencia de prensa por Octavio Arguello, otro triunviro, y Horacio Arreceygor, el líder del Sindicato Argentino de Televisión, Telecomunicaciones, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (Satsaid).
Se prevé que, además de sectores críticos de la Iglesia contra la administración Javier Milei, se sumen a la jornada de protesta los movimientos sociales nucleados en la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). Este conglomerado, el lunes, mostró músculo en las calles, al cortar puentes y rutas en contra de la decisión del ministerio de Capital Humano de recortar 900 mil salarios sociales complementarios.


