La investigación de Clarín reveló un sorprendente vínculo entre la escribana Adriana Mónica Nechevenko de Schuster y dos jubiladas que otorgaron un préstamo de 200 mil dólares al jefe de gabinete, Manuel Adorni. Según fuentes judiciales, Nechevenko trabajó con narcotraficantes condenados por traficar efedrina para la producción de metanfetamina, una droga que alcanzó notoriedad gracias a la serie televisiva Breaking Bad.
La escribana certificó la turbulenta compra de propiedades del jefe de gabinete, incluyendo un lote en el country Indio Cuá y un departamento en Caballito. Aunque Nechevenko fue citada a declarar después de que se desveló su trabajo con los narcotraficantes, Clarín descubrió que ya había participado en un juicio oral hace 12 años, cuando tuvo que describir sus tareas con un grupo de hombres que terminaron siendo condenados por narcotráfico.
En ese entonces, Nechevenko trabajaba para una empresa llamada Farmacéuticos Argentinos S.A. (FASA o DROFASA), que se presentó ante la Sedronar para importar efedrina desde la India. Según documentos judiciales, Nechevenko firmó los pedidos de importación en nombre de la empresa, lo que permitió a la firma importar casi 10 toneladas de efedrina en apenas 10 meses.
En el juicio oral, Nechevenko admitió haber trabajado para Fuks y Abraham «varios años», sin especificar detalles sobre su colaboración con los narcotraficantes. La escribana también certificó la compra de propiedades del jefe de gabinete, lo que ha generado sospechas en el ambiente político.
La investigación de Clarín ha sacudido al país, ya que se han descubierto vinculos inesperados entre los narcotraficantes condenados y el mundo político. La publicación de estos hechos ha generado una gran polémica, lo que ha llevado a la presidenta del Tribunal Supremo a ordenar una investigación sobre el caso.


