La interna en el corazón del gobierno vuelve a levantar temperatura

En un ambiente cargado de tensiones y desacuerdos, el Gobierno inauguró este jueves el Centro Nacional de Antiterrorismo (CNA), una institución que busca intercambiar información e inteligencia con el FBI en materia de terrorismo y reforzar la cooperación bilateral. La ceremonia contó con la presencia del embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, y aunque la misión oficial del nuevo organismo es clara, la foto del evento fue objeto de críticas y cuestionamientos.

La ausencia de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el ministro de Defensa, Carlos Presti, no fue casual. Fuentes gubernamentales confirmaron que Karina Milei ordenó a los dos funcionarios no asistir al evento, lo que dejó al descubierto una jugada interna que excede las peleas de las redes sociales y apunta al control del sistema de inteligencia, un terreno donde se juega poder real.

Santiago Caputo, asesor del Gobierno y figura clave en la estructura de inteligencia, ya había alertado sobre el peligro de perder el control del organismo. Según este funcionario, la SIDE es mucho más que una área técnica: es el canal directo con Washington y un activo clave en la relación estratégica con Estados Unidos.

La disputa por el control del sistema de inteligencia ya había escalado con rapidez en los últimos tiempos. En medio de la escalada bélica con Irán, el director de la CIA, John Ratcliffe, recibió en Langley al titular de la SIDE, Cristian Auguadra, lo que se interpretó como un respaldo explícito al trabajo de la agencia de inteligencia local bajo la órbita de Caputo en materia antiterrorista y operaciones conjuntas.

La fractura también se filtró en la superficie política. La guerra en redes entre Lilia Lemoine y Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan, escaló a un nivel de confrontación pública que antes evitaba. Esta disputa es solo una manifestación más de la crisis de confianza y desacuerdo que azota al Gobierno.

En este escenario de tensiones y conflictos, es claro que la SIDE y el CNA serán protagonistas fundamentales en el futuro político argentino. La lucha por el control del sistema de inteligencia puede tener consecuencias importantes para la estabilidad política y la seguridad nacional.