En un momento en que el partido amarillo intenta unificar criterios para confrontar con la gestión de Axel Kicillof, el intendente de San Isidro, Ramón Lanús, decidió dar voz a una de las posturas que conviven dentro del PRO bonaerense: la necesidad de que los municipios grandes cuenten con su propia fuerza de seguridad. Durante la presentación de su plan de gestión para 2026, Lanús anticipó que impulsará esta iniciativa en la Legislatura, argumentando que los alcaldes deben «hacerse cargo» de la formación policial.
La seguridad fue el pilar principal del informe de 50 páginas que el PRO bonaerense presentó este martes para sentar las bases de la campaña 2027. El partido buscó cuestionar lo que definen como la «no gestión» del peronismo, apuntando a la falta de adhesión a leyes nacionales de reincidencia por «cuestiones ideológicas». Sin embargo, al interior del espacio amarillo, la solución operativa no es unánime. Mientras Lanús apuesta por la autonomía, otros sectores advierten que crear nuevas estructuras locales podría generar tensiones de mando ineficientes y prefieren que la dirección política contra el delito se mantenga centralizada en la Bonaerense.
Lanús presentó su plan local ante 1.500 personas en el Hipódromo de San Isidro, incluyendo la incorporación de 225 armas no letales para la patrulla municipal y un salto tecnológico en videovigilancia y lectores de patentes. El objetivo es que la Legislatura sancione el marco legal que permita a los distritos del Conurbano tener este grado de autonomía, un camino que ya había empezado a trazar otro alcalde del espacio, Marcelo Matzkin (Zárate), al impulsar una «Policía de Prevención Municipal» que contempla incluso el uso de armas de fuego bajo protocolos específicos.
Además de la seguridad, el plan para San Isidro se apoya en la autonomía financiera y la modernización del Estado municipal. El intendente destacó la digitalización casi total de expedientes y la gratuidad de trámites para comerciantes, ejes que complementa con obras de infraestructura en los hospitales Central y Materno Infantil, así como la urbanización de barrios vulnerables como La Cava.
En definitiva, Lanús intenta demostrar que, mientras se resuelve el debate de fondo en La Plata, la gestión municipal puede avanzar en el blindaje del territorio con recursos propios y tecnología aplicada a la prevención.


