En un contexto en que la necesidad económica se hace cada vez más palpable, el equipo económico está explorando la posibilidad de utilizar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para mover la economía. La idea no es nueva y tiene antecedentes en la política económica argentina, pero su implementación ya ha abierto un conflicto en el gabinete ministerial.
La ministra Sandra Pettovello, quien tomó el control del organismo a cargo de Guillermo Arancibia, enfrenta críticas por su gestión. Según fuentes políticas, Pettovello ha restringido la comunicación con la prensa y supervisa cada una de sus decisiones, lo que ha generado tensión en el oficialismo.
La razón por la que el FGS se convirtió en el objetivo del equipo económico es pragmática. Sin margen fiscal y con un mercado financiero aún pequeño, el fondo aparentemente es uno de los pocos lugares donde se puede encontrar volumen para mover la economía real, por ejemplo, con créditos a tasas subsidiadas.
La idea de utilizar el FGS tiene antecedentes en la política económica argentina. En 2012, se creó la Tarjeta Argenta para jubilados, y posteriormente, se reconvertió en préstamos en efectivo en 2017, cuando el dinero empezó a acreditarse en cuentas bancarias. Después vinieron los Créditos Anses, con montos más altos y plazos más largos.
Sin embargo, la pandemia frenó ese circuito y recién en 2021 se reactivó de forma más acotada. Ahora, el equipo económico está buscando nuevas formas de estimular la economía, como utilizar parte del FGS para dar créditos hipotecarios, una manera de mover la construcción.
Sin embargo, hay un problema legal. El Decreto 1039 modificó la ley previsional y le quitó al FGS la posibilidad de otorgar préstamos directos. Se eliminaron los incisos que habilitaban invertir en hipotecas y financiar beneficiarios.
La actual conducción de la Anses tomó un camino distinto, que incluso contradice el relato libertario. Mientras el discurso oficial planteaba reducir la presencia estatal en empresas, los números muestran lo contrario. El FGS aumentó su participación en varias empresas, en algunos casos más que duplicando su posición.
En este contexto, se está analizando utilizar parte del FGS para refinanciar deudas de tarjetas y prestamistas. Un proyecto presentado por el diputado peronista Guillermo Michel plantea usar el fondo para dar préstamos de hasta 1,5 millones de pesos, con cuotas atadas a la tasa Tamar y un límite del 30% del ingreso.
La discusión sobre el uso del FGS es compleja y puede generar tensión en el oficialismo. La ministra Sandra Pettovello tiene la llave del fondo, y su gestión ha sido objeto de críticas. En este contexto, se cuestiona si abrir esa caja implica moverse en un terreno incómodo, donde la necesidad económica choca con el relato político.


